The space between us… RPG 20


Siwon POV

Los invitados de a poco comenzaron a llegar al lugar de la recepción, la cantidad de personas ahí es poca a comparación con los que estuvieron en la ceremonia, eso me relaja, no es que me gusten las grandes multitudes.

He saludado a los invitados que me he encontrado al llegar, Heechul había ido a cambiarse, por alguna razón no me sorprendía eso de que tuviera un traje para la recepción, así era él al parecer, sólo esperaba que no tardara mucho, la boda era de los dos, las personas no querían verme únicamente a mí.

-¿Heechul aún no termina de arreglarse?- me dijo ZhouMi entre risas cuando llegó a mi lado acompañado de HyukJae.

-Todavía no- le dije sonriendo de lado- Temo que empiecen a servir la cena y Hee aún no esté listo- dije entre risas.

-Deberías ir a apresurarlo- dijo Hyuk- Ya sabes sólo acercarte a donde se está cambiando y decirle algo así como “¿Cuánto más vas a tardar cariño?”- su consejo me provocó hacer una mueca y una risa en ZhouMi.

-Algo me dice que eso no sería lo más apropiado con él- dije negando con la cabeza.

Sin embargo, como desde que lo conocí, a HyukJae no le importó mucho lo que yo pudiera decir y comenzó a arrastrarme fuera de la recepción, lo más extraño de todo esto es que ZhouMi le estaba ayudando.

-De acuerdo, no le digas nada, simplemente espéralo  para que regresen juntos a la fiesta, eso deberá de gustarle- opinó Mi.

Yo no entendía las ganas de ese par por llevarme a donde Heechul, si bien quería verlo, sabía que con él en ocasiones lo más adecuado era darle su espació. Una vez que me dejaron ahí pensé que lo mejor sería simplemente decirle a Hee que lo estaría esperando fuera de la habitación, abrí la puerta y cuando estaba a punto de hablar pude escuchar como Heechul hablaba con SungMin.

-Pensé que la convivencia daría pie a otro tipo de sentimientos entre ustedes- ese era Min, su voz sonaba sería, aquello me tomó de sorpresa, ni siquiera cerré la puerta.

-Yo… No lo sé Sungmin- Heechul habló con pausas, su voz sonaba nerviosa- Si esos sentimientos que pensabas, son los mismos que provocan que mi sonrisa no se borre, pues creo que sí.

-¡Oh, Heenim! – Sungmin grita, parece contento- Lo sabía, lo sabía– lo escucho canturrear como si hubiera ganado algo, no estoy muy seguro de que hablan, ¿Tal vez sea de nosotros?

Para, para! Nos vamos a estropear la ropa– escucho a Hee alegar, eso me hace querer reír, imaginar la escena no me cuesta mucho- Tú sabes que nunca he sido un romántico, pero lo que tengo con Siwon ahora, se le acerca mucho a eso.

¡Entonces si estaban hablando sobre nosotros! Aquello me provoca abrir los ojos de par en par, él había dicho “lo que tengo con Siwon ahora” eso quería decir que ¿Había algo entre nosotros? Sabía que ambos estábamos confundidos con nuestros sentimientos, pues yo ni siquiera estaba seguro de que nombre darle, era algo más que querer llevarnos bien, incluso era algo más que intentar ser amigos, ¿Era una realidad que Heechul y yo nos estuviéramos enamorando? Parecía muy acelerado, pero ¿Y si así era? ¿Era ese el nombre que recibía la confusión y la alegría que me provocaba ahora estar con él?



-¡Oh, Siwon! También has venido por Heenim– escucho a la madre de Hee detrás de mí, se ve sonriente, parece que recién va llegando.

-Sí, mi esposo me está haciendo esperar mucho y deseo bailar con él– le digo tratando de controlar mis emociones, quiero que ella piense que también voy llegando.

Heechul no tarda y sale enfundado en un nuevo traje blanco, más ostentoso, Sungmin sale junto con él, sonríe de una manera especial, estoy empezando a aprender que debo temerle a esa sonrisa.

Tras una sesión de fotos, cortesía de mi ahora suegra, y mi nuevo y autoproclamado cuñado Lee SungMin, por fin pudimos pasar a la recepción. Era un ambiente tranquilo y más privado, las personas parecían cómodas, nuestras familias también, la escena parecía perfecta, un contraste bastante dramático comparando esta cena, con la pasada cena de compromiso.

Después del brindis, llega el momento del vals, Heechul y yo nos pusimos de pie para ir directos a la pista de baile, todos estaban atentos, de nuevo las expectativas de que montáramos una escena catastrófica estaban a la orden, yo simplemente tomé a Hee entre mis brazos y comenzamos a bailar, yo llevaba el ritmo y él se dejaba hacer.

-Estás impresionante, esposo mío– le digo al oído, temo haber sonado muy cursi.

-Hiciste que trajeran las flores acá- dice él mirando alrededor, yo suelto una sonrisa.

-No, estas son otras- le digo encogiéndome de hombros sin dejar de sonreír, me gusta la expresión de sorpresa en su rostro.

-Entonces no bromeabas cuando dijiste que habías dejado Seúl sin rosas- parece incrédulo al decir aquello, ese comentario me hace pensar un par de cosas

-Nunca bromearía con eso, además, todavía tengo otra sorpresa para ti– entonces mi sonrisa escapa de mi rostro por un momento, mis manos lo toman con más fuerza, estoy, tal vez, arriesgando nuestra tranquilidad con lo que voy a decirle, me hace sentir algo tenso, y sé que él se ha dado cuenta- Y tú Heechul, ¿Bromeabas allá dentro cuando hablabas con Sungmin?– parece que lo he tomado un poco desprevenido, seguimos bailando mientras yo intento ver a través de esos ojos que, en últimos tiempos, me hipnotizan con facilidad.
.
-No– me dice sin titubear, no hay duda ni en sus ojos ni en su rostro- No lo hacía.

“Entonces vale la pena este riesgo” pienso mientras le sonrío para después, besarlo con ganas, como si estuviéramos los dos solos, simplemente quiero esta comprobación, esta calidez que crece entre nosotros, parece indicar que vamos por el camino correcto.

Al terminar la música del vals tomo la mano de Hee, sé que este regalo le gustara, me he dado cuenta que, muy al contrario de la imagen altanera y vanidosa, a veces prepotente de mi esposo, los mejores regalos que podía darle para hacerle ver que en verdad me importaba, y demostrarle lo que me provocaba, eran aquellos que no podía envolver, algo que pocos, muy pocos, sabían de él; por esa razón lo llevé conmigo, ante la mirada curiosa de los invitados, a donde están los músicos, el piano de cola negra es mi objetivo.

-Esta es tu otra sorpresa Hee– le digo señalando el instrumento, veo su cara de sorpresa, incluso un pequeño sonrojo en sus mejillas.

Sonrió con ganas y lo llevo conmigo al piano, ambos nos sentamos en el banquillo, Heechul parece aun estar asimilando la situación, pasa los dedos de su mano izquierda suavemente por las teclas, su reacción, sus gestos, en aquel momento me parece…

-Tan encantador como siempre- digo, dejando salir mis pensamientos, él me mira con sus ojos brillosos y yo le sonrío- Voy a cumplir todas y cada una de las promesas Heechul, pasadas o futuras, no importa, voy a cuidar esto que tenemos- tomo su mano izquierda entre las mías antes de dejar un beso en ella- De ahora en adelante todo lo que haga será para ti, empezando por esto.

Posiciono mis manos sobre las teclas y comienzo a tocar. La melodía comienza lenta y agradable, con notas simples, tranquila, es una tonada suave y dulce, ésta, de a poco, comienza a llenar el lugar de la recepción conforme los segundos avanzan, pero lo que me importa no es que llegue hasta el último invitado de aquel salón, o lo que puedan pensar al respecto, sino que llegue directo al corazón del que está sentado a mi lado; ni siquiera necesito partituras, es una melodía que conozco de memoria, que siempre he tocado, pero que nunca había interpretado para nadie, el título de la misma siempre me hizo siempre creer que era tan especial, que merecía una ocasión única para darla a interpretarla. Quien diría que ésta sería la ocasión

Quería mirar a Hee, quisiera saber que expresión tiene ante mi regalo, pero no quería equivocarme en alguna nota, aunque no lo pareciera estaba por completo nervioso, sentía que al hacer eso, dejaba completamente al descubierto mi sentir y mis inseguridades sobre él, sobre lo que me provoca, que pudiera leerlo, que estaba logrando en mí que algo nazca, pero al mismo tiempo me llenaba de alegría pensar en lo que había escuchado momentos antes, que Heechul parece estar sintiendo lo mismo que yo. Una locura que me agrada.

Continúo tocando, me doy cuenta que, con esto, he compartido con Hee mis dos pasiones en la vida, y ambas las he hecho con el único fin de hacerlo feliz, como regalos, como muestras de mi sinceridad ¿Cuántas cosas más sobre mí iba a dejar al descubierto, sólo por verlo sonreír?

Al terminar de tocar escucho aplausos, sonrío un poco de lado, entonces los brazos de Heechul me rodean, su rostro está pegado a mi pecho, no puedo ver su rostro pero esa acción me provoca una serie de reacciones, una mezcla de sentimientos, le regreso el abrazo sonriendo, enterrando mi rostro en su cabello.

-Gracias- lo escucho decir, su voz suena muy baja y dulce.


En ese momento simplemente no quiero soltarlo, tampoco quiero que aleje sus brazos de mí, en este momento en verdad siento que somos perfectos, que en verdad estamos hechos el uno para el otro.


Heechul POV

Y pensar que no me agradaba, que le huía por el sentimiento que me provocaba su actitud y ahora, estoy cayendo por él.

- Tan encantador como siempre. – Siwon dice sacándome de mi sorpresa, mis dedos dejan de moverse sobre el piano -. Voy a cumplir todas y cada una de las promesas Heechul, pasadas o futuras, no importa, voy a cuidar esto que tenemos. De ahora en adelante todo lo que haga será para ti, empezando por esto.

Con su mano tomando la mía y el cálido beso depositado en ella, confió en nuestro futuro y en nuestras vidas juntos. A pesar del comienzo atropellado que tuvimos, todo lo que hemos pasado nos ha dado la oportunidad de esto que tenemos y ser felices.

Siwon suelta mi mano pero la deja cerca sobre su pierna y la palmea para después darme otra sonrisa.

Las manos de Siwon se mueven diestras sobre el piano cuando la música comienza a fluir. Lo observo sin perder detalle, no usa partituras, lo que me dice que la melodía se la sabe de memoria. Cuando dijo que tenía otra sorpresa para mí no creí que fuera esto. Me han regalado flores en el pasado, pero no con el significado de estas, haber llenado la iglesia y el salón es demasiado. Y pensar que todo comenzó con un dibujo, es lo que hace especiales las rosas que Siwon me regala, tiene una historia detrás. Como esta melodía tocada en el piano.

“- ¿Pintas?
- Y también toco el piano. Eso me sirve para relajarme y liberar un poco el estrés. Heechul… ¿Podrías salir de mi habitación un momento? Tengo que cambiarme.
- Claro, claro…“

Ese día me sorprendió que Siwon tuviera un lado sensible y ahora mismo me esté compartiendo esto, sus talentos secretos solo para hacerme feliz. Un regalo como este solo puede ser apreciado.

No puedo creer que estemos aquí, de esta forma, que el espacio entre los dos haya ido desapareciendo poco a poco en este tiempo. Sintiendo lo que siento por él y ahora que sé que también está sintiendo lo mismo, es tan irreal y a la vez maravilloso.

Comienzo a entender la melodía, cada acorde que Siwon ejecuta, va llegando a mi alma y me estremece. Lo que no puede ser dicho con palabras, es algo hermoso y aunque todavía hay algo de dudas, prefiero hacerlas a un lado en el camino. Que nuestras dudas e inseguridades, nos haga luchar juntos para hacer crecer esto que está naciendo. Aunque cause temor, me hace feliz.

Lo observo de nuevo, está concentrado en ejecutar la pieza, aunque estoy seguro que la sabe de memoria. Se ve tan guapo, su perfil, lo fuerte de su mandíbula lo hace ver tan varonil. Al ver el movimiento de sus brazos, estos se marcan debajo del saco y antes, cuando he sido abrazado por él, he podido sentir su abdomen marcado. Lo que me lleva a pensar que debe tener un cuerpo bien trabajado, ¡Dios! Que será cuando estemos a solas. ¡La luna de miel! Este solo pensamiento me hace sonrojar, menos mal que nadie puede verlo, hasta ahora no me había detenido a pensar en esto.

Pronto la intimidad que había creado la música entre nosotros, se acaba cuando los aplausos comienzan. Trato de alejar los pensamientos que me invaden, debo estar más rojo que un tomate. Rápidamente me lanzo a los brazos de Siwon en un abrazo, feliz por el regalo que me ha dado y también, para evitar que vea mi rostro sonrojado.

- Gracias. – digo con mi rostro pegado a su pecho. Sus brazos me sostienen mucho más, pegándome a su cuerpo.
- A ti Heechul, por darnos esta oportunidad. – murmura sobre mis cabellos.

El momento es tan dulce, que tardamos en separarnos, incluso los invitados se han quedado en silencio. Como si estuvieran respetando nuestro momento íntimo o tal vez, queriendo escuchar algo. Lo cual es imposible por la lejanía.

Cuando por fin nos separamos, nuestras miradas se cruzan y todo lo que deseo ver está ahí, en sus ojos. Lo que me provoca besarlo. Dejo caer una lluvia de besos cortos sobre sus labios, Siwon gruñe un poco y eso me hace reír; así que me toma por sorpresa cuando Siwon toma mi rostro y retiene hasta colar su lengua en mi boca, nuestras bocas se juntan en un beso que me roba el aliento.

El resto de la recepción fue un ir y venir, nuestros padres han hecho que saludemos a sus amistades más encumbradas, según mi padre, futuros inversionistas. Y como Siwon será el próximo director de nuestra empresa, ha tenido que continuar con eso, la verdad es que yo estoy un poco cansado y sus pláticas me aburren.

- Hee, quédate aquí, descansa un poco. – dice Siwon al dejarme en nuestra mesa, me hace sentarme -. Espero librarme pronto. – me da un beso en la frente y se va. Sonrió ante lo considerado que es. Bebo un poco de champaña mientras observo a mi alrededor, cuando escucho a alguien sentarse a mi lado.
- Heenim, felicidades. – dice y me rodea en un abrazo, enseguida se de quien se trata.
- ¡Yesung! Pensé que no te vería.
- ¿Y perderme tú boda? – pregunta ofendido -. Sabes que no lo haría. – y le creo. Yesung hace a un lado algunos cabellos de mi rostro, está demasiado serio y eso es raro siendo él.
- ¿Qué sucede?
- Estuve en la iglesia. – dice sin mirarme.
- ¿Y? – a dónde quiere llegar con esto.

De ponto levanta su rostro y logro ver esa mirada que me da siempre que intenta descubrir algo, esa sonrisa traviesa en sus labios. ¡Oh, oh! Creo saber de qué va todo esto. Comienzo a sentirme abochornado.

- Los vi en la ceremonia. Tú y Siwon, algo cambió, ¿desde cuándo?
- Nosotros nos estamos llevando mejor.
- Heenim, lo que vi me dice que es algo más que llevarse mejor. Ustedes se veían realmente bien juntos, incluso enamorados y yo pensando que no te casarías.
- Las cosas cambiaron Yesung. – comienzo a confesarle -. Siwon y yo hablamos, le dimos una oportunidad a esto y… - mis mejillas se sonrojan, la sola idea de poner lo que siento en una palabra me agobia un poco todavía. Escucho a mi primo sonreír alegremente a mi lado.
- Nunca pensé verte de esta forma, Heenim. Has caído completamente y te veo tan feliz, en la ceremonia no podías ocultar tu sonrisa. Los dos estaban felices. Y aquí en la recepción, Siwon llenándote de atenciones, su trato. De verdad espero que todo esto sea real.
- Y lo es Yesung. – me giro hacia él y tomo sus manos -. Hemos prometido hablar con la verdad, hacer todo porque funcione y dejar atrás el pasado. Siwon ya lo hizo. Yo le creo.
- Más le vale a ese Choi. Le voy a dar una advertencia, si te llega a lastimar, se las verá conmigo.
- No te molestes, Sungmin ya le ha advertido lo mismo y lo amenazó con algo mucho peor. – nos reímos ante esto.
- Sungmin siempre ha sido de temer si se refiere a su mejor amigo.
- Lo sé. Todo va estar bien, Yesung. – espero que mis palabras se vuelvan realidad también. Intento no pensar y mejor cambiar de tema -. Y tú, ¿Dónde has estado metido?
- Por ahí. – responde descuidadamente -. He estado ocupado. – su evasiva solo me lleva a una cosa.
- Has estado viendo a Kyuhyun, ¿verdad? – Yesung no me responde, su silencio solo comprueba que ha estado haciéndolo -. ¿Hasta cuándo vas a dejar de hacerlo? Kyuhyun no te conviene, es mejor que lo dejes y pares, antes que resultes lastimado.
- Kyuhyun no es mala persona, simplemente se fijó en alguien que no estaba destinado a él y no fue solo su culpa.
- ¡Ya lo estas defendiendo! – trato de no alterarme pero me es imposible.
- Él realmente ha estado muy mal. Entiende también que fue lastimado Heenim, que no solamente tú saliste afectado, el dio algunos años de su vida a una persona que no le respondió. – la forma en la que habla Yesung de él, me dice que hay algo más que convencerme que Kyuhyun, no es el malo de la historia.
- ¿Cómo es que sabes tanto de él? – lo miro fijamente, tratando de entender de qué va todo esto.
- Lo he estado viendo desde que te fuiste de viaje, ha estado deprimido y desde que se acercaba la fecha de la boda había comenzado a beber. – me confiesa preocupado -. De esa forma estaba hasta ayer que le perdí la pista. – mis ojos se abren enormemente al entenderle.
- Heechul, me alegro que hayas descansado. ¡Hola Yesung! - es Sungmin quien nos interrumpe -. Tienes que cambiarte, es hora de irse, Siwon me dijo que viniera a buscarte para que te ayude. – con mucho trabajo me levanta de la silla jalando de mi brazo.
- Voy a ir por Siwon. – trato de zafarme de su agarre, necesito encontrar a Siwon.
- Anda, Siwon dijo que después se te uniría, me dijo que se encargaría de algo antes. – insiste Sungmin.
- ¿De algo? ¡¿Por qué no me aviso?!
- Vamos, que conociéndote no vamos a terminar a tiempo.
- Ves Heenim. – Yesung interviene también, por su mirada, creo que sabe lo que intento -. Yo voy a buscar a Siwon y me aseguraré que vaya contigo sin contratiempos, tú no te preocupes por nada. – me dice pasando su mano por mi mejilla.

Unas silenciosas gracias salen de mi boca cuando soy apartado de su lado por Sungmin. De alguna manera, no me siento tan tranquilo como Yesung habría querido que estuviera.


Continuara...

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